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Segunda Parte. Los Sacramentos: La Fe Celebrada

para la devoción de los fieles el memorial de los mártires y otros santos.

La veneración de la Virgen María es evidente en el número de fiestas

marianas. La Virgen María está íntimamente ligada a la obra salvadora

de su Hijo. Sus fiestas nos llaman a admirarla y alabarla como el fruto

excelente de la obra redentora de Cristo. La Virgen María es la pura

imagen del tipo de discípulado al que esperamos llegar. Ella reza por

nosotros, nos ama y siempre nos lleva a Jesús. Las fiestas y memoriales

de los mártires y otros santos son ocasiones para alabar a Dios por

la identificación de estos con el Misterio Pascual de Cristo. Son para

nosotros ejemplos del amor por Dios y por los demás, de su valentía

heroica al practicar la fe y de su preocupación por las necesidades de los

demás. También dependemos de su intercesión cuando le presentamos a

Dios en oración nuestras necesidades.

La Liturgia de las Horas

Íntimamente unida a la Eucaristía en la vida litúrgica de la Iglesia está

la Liturgia de las Horas, “el Oficio divino”, especialmente las Laudes

(oración de la mañana) y las Vísperas (oración de la noche). La Liturgia

de las Horas, mediante la cual toda la Iglesia derrama su alabanza a

Dios, es una prolongación de la celebración eucarística y nos lleva de

regreso a ella. Además de ofrecer alabanza a Dios, en la Liturgia de las

Horas la Iglesia expresa las oraciones y deseos de los fieles cristianos.

Esto es especialmente evidente en las peticiones durante las oraciones de

la mañana y de la noche, al rezar el Padrenuestro y en la oración final.

Esta oración pública de la Iglesia está pensada para que la celebre todo

el Pueblo de Dios. En esta oración, Cristo continúa su obra sacerdotal y

consagra el tiempo. Todo el Pueblo de Dios puede participar en ella según

su llamada y las circunstancias. En esta oración, armonizamos nuestras

voces con nuestros corazones orantes, y alcanzamos un entendimiento

más profundo de los Salmos y de otras partes de las Sagradas Escrituras

que componen la mayor parte de la Liturgia de las Horas.

Aunque la Liturgia de las Horas se celebra de diferentes maneras en

las Iglesias latinas y orientales, los himnos, cánticos y las lecturas de los

Padres de la Iglesia, de otros santos y de otros escritores de la Iglesia nos