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Capítulo 20. El Sacramento del Orden

• 291

MEDITACIÓN

Los presbíteros, por tanto, debenpresidir de formaque, buscando,

no sus intereses, sino los de Jesucristo, trabajen juntamente con

los fieles seglares y se porten entre ellos a imitación del Maestro,

que entre los hombres “no vino a ser servido, sino a servir, y

dar su vida en redención de muchos” (Mt 20:28). Reconozcan

y promuevan sinceramente los presbíteros la dignidad de los

seglares y la suya propia, y el papel que desempeñan los seglares

en la misión de la Iglesia. Respeten asimismo cuidadosamente la

justa libertad que todos tienen en la ciudad terrestre. Escuchen

con gusto a los seglares, considerando fraternalmente sus deseos

y aceptando su experiencia y competencia en los diversos campos

de la actividad humana, a fin de poder reconocer juntamente

con ellos los signos de los tiempos. (PO, no. 9)

El sacerdocio ministerial de los obispos y sacerdotes y el sacerdocio

común de todos los fieles participan del único sacerdocio de Cristo, cada uno

de sumanera apropiada. Los dos sacerdocios se complementanmutuamente

y están ordenados uno hacia el otro a la vez que son esencialmente diferentes.

¿En qué sentido? El sacerdocio común de todos los fieles se ejercita mediante

el desarrollo de la gracia bautismal a través de una vida de fe, esperanza y

caridad, una vida según el Espíritu Santo. El sacerdocio ministerial está al

servicio del sacerdocio común mediante el desarrollo de la gracia bautismal

de todos los cristianos (cf. CIC, no. 1547).

Los miembros del sacerdocio común son alentados, entre otras

cosas, a que “siendo partícipes de sus desvelos, ayuden a sus presbíteros

cuanto puedan con su oración y su trabajo, para que éstos logren

superar convenientemente sus dificultades y cumplir con más provecho

sus funciones” (PO, no. 9).