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Capítulo 21. El Sacramento del Matrimonio

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LOS FINES DEL MATRIMONIO

La alianza matrimonial, por la que un hombre y una

mujer constituyen una íntima comunidad de vida y de

amor, fue fundada y dotada de sus leyes propias por el

Creador. Por su naturaleza está ordenada al bien de los

cónyuges así como a la generación y educación de los

hijos. Entre bautizados, el matrimonio ha sido elevado

por Cristo Señor a la dignidad de sacramento.

—CIC, no. 1660

El

Catecismo

enseña que la gracia de Cristo en el sacramento del

Matrimonio protege los fines esenciales del matrimonio: el bien de la

pareja y la generación y educación de los hijos. Estos fines son protegidos

y fomentados mediante la permanencia del vínculo matrimonial y la

fidelidad mutua de los cónyuges.

“Lo que Dios unió, que no lo separe el hombre” (Mc 10:9). Ya

hemos mencionado que el designio de Dios para el matrimonio incluye

una alianza permanente adoptada por la pareja. La Iglesia declara cada

matrimonio válido sacramental consumado indisoluble, es decir, que

nadie puede disolver el vínculo matrimonial.

El sacramento obliga a la fidelidad matrimonial entre los cónyuges.

El amor tiene una cualidad que define. Es más que un arreglo práctico

o un contrato temporal. La intimidad matrimonial y el bien de los hijos

requieren fidelidad total al amor conyugal. Esto brota de la fidelidad de

Cristo mismo a la Iglesia, a la que amó tanto que murió por ella. Mediante

la fidelidad mutua, los cónyuges continúan haciendo presente el uno al

otro el amor de Cristo y lleva a cada uno de ellos a una mayor santidad

mediante la gracia que reciben del sacramento. El amor matrimonial

está ordenado hacia el bien de los cónyuges y la procreación y educación

de los hijos. Estos son los fines unitivos y procreadores del matrimonio.

“Por su naturaleza misma, la institución misma del matrimonio y el

amor conyugal están ordenados a la procreación y a la educación de la

prole y con ellas son coronados como su culminación” (CIC, no. 1652;

GS, no. 48). La fecundidad del amor matrimonial incluye la vida moral,