Background Image
Table of Contents Table of Contents
Previous Page  87 / 706 Next Page
Basic version Information
Show Menu
Previous Page 87 / 706 Next Page
Page Background

Capítulo 5. Creo en Dios

• 61

LA DIVINA PROVIDENCIA

Dios guía a su creación hacía su plenitud o perfección mediante lo

que llamamos su

Divina Providencia

. Esto quiere decir que Dios tiene

absoluta soberanía sobre todo lo que ha creado y que guía a su creación

según el designio divino de su voluntad. Al mismo tiempo, tanto la

evidencia del mundo que descubrimos mediante el esfuerzo humano,

como el testimonio de las Sagradas Escrituras, nos demuestran que para

que su designio se desarrolle, Dios usa causas secundarias, incluyendo las

leyes físicas, químicas y biológicas, así como la cooperación de nuestros

propios intelecto y voluntad humanos. El Padre de todo continúa obrando

con su Hijo, quien es la Sabiduría eterna, y con el Espíritu Santo, quien

es la inagotable fuente de vida, para guiar la creación y la humanidad

hacia la plenitud de la verdad, la bondad y la belleza de Dios.

LA REALIDAD DEL MAL

Si Dios creó todas las cosas para ser buenas y cuida providencialmente

de su creación, ¿por qué existe el mal? No existe una respuesta rápida

para esta pregunta desafiante. La fe cristiana, tras siglos de reflexión

sobre las respuestas reveladas en la Biblia, ofrece la única respuesta

completa. Esta respuesta incluye el drama del pecado, el amor de Dios

quien mandó a su único Hijo para ser nuestro Redentor y Salvador y

la invitación de Dios a la humanidad pecaminosa de arrepentirse y de

responderle amándolo.

Nos podemos preguntar por qué Dios no creó un mundo tan

perfecto de tal forma que el mal no pudiese existir en él. Dios libremente

quiso crear un mundo que no estuviese inmediatamente a un nivel de

perfección absoluta, pero sí quiso que fuese uno que tuviese que dirigirse

hacía la perfección a lo largo del tiempo. “Este devenir trae consigo en el

designio de Dios, junto con la aparición de ciertos seres, la desaparición

de otros; junto con lo más perfecto lo menos perfecto; junto con las

construcciones de la naturaleza también las destrucciones” (CIC, no.

310). Así el mal físico puede coexistir con el bien físico, porque la creación

no ha alcanzado su perfección última. En este caminar, las realidades